domingo, 17 de enero de 2010

¿Educar es un arte?


Si algo he aprendido en estos 10 años de docencia como profesor de la ESO en diferentes colegios y en el área de ciencias, es que una cosa es la teoría y otra bien diferente la práctica educativa. De hecho nunca he conseguido ver ninguna relación entre las diferentes didácticas que tuve aprender (didáctica de las matemáticas, de la física, de la química, de la tecnología…) y lo que luego me exigía el día a día en clase con mis alumnos.

Se podría decir que si algo sé de enseñar, no es porque lo he aplicado de alguna teoría pedagógica, sino que más bien ha sido por un aprendizaje, guiado por la intuición, el sentido común, el ensayo-error y una base teórica bastante amplia en ciencias que me proporcionó mi licenciatura.

Un docente, no sólo es un maestro o un profesor, tiene que ser un educador, y no puede dejarse a un lado la parte humana de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje. El educador a la vez que enseña puede transmitir valores, pasión, alegría…Es mucha veces más que un maestro un artista, probando esto aquí o allá, reajustando durante el proceso o creando...

Es por esto que para aprender a enseñar hay que tener en cuenta que sobre todo hay que practicar. No quiero decir con esto, que la teoría no sirva de nada, puede ser un complemento eficaz, pero por sí sola es un fracaso.

Por todo ello, educar tiene que tener mucho de arte, de habilidades innatas, de vocación y también de aprendizaje. Porque aunque no se tengan las habilidades necesarias, siempre se pueden y se podrán desarrollar éstas con más o menos esfuerzo.

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