lunes, 26 de noviembre de 2012

¿QUÉ ES LA FUERZA DE CORIOLIS?

Es una FUERZA FICTICIA que se da en un sistema en rotación cuando un cuerpo se desplaza sobre el mismo a lo largo de uno de los radios.

Imaginemos un disco en rotación antihoraria y a una persona sobre el  borde del mismo caminando hacia el centro. Esta persona experimentará una misteriosa fuerza que lo desplaza hacia la derecha curvando su trayectoria rectilínea. Por contrario, si el disco rota en sentido horario (como en el vídeo), al desplazarnos sobre el mismo notaremos como algo nos impulsa hacia la izquierda, siempre en el sentido de giro. Puede observarse como el balón que se mueve sobre el disco en rotación se curva hacia la izquierda.


En realidad, esta misteriosa fuerza, llamada FUERZA DE CORIOLIS no existe, y lo que ocurre en verdad es que a medida que nos acercamos al centro del disco el suelo se mueve cada vez más despacio. Por inercia,  el balón tiende a conservar la velocidad de giro que lleva mientras no actúe una fuerza sobre él (1ª ley de Newton) y como se encuentra con velocidades menores tenderá por tanto, a desviarse hacia la izquierda, según el sentido de la rotación.

Estamos, por tanto, ante una FUERZA DE INERCIA, al igual que la FUERZA CENTRÍFUGA o igual a las FUERZAS INERCIALES que se experimentan en un coche al acelerar o frenar.

Este efecto de Coriolis es muy importante en el desplazamiento de grandes masas de aire a lo largo de los meridianos porque determina su sentido de giro. Una masa de aire que se desplace desde el ecuador a los polos se encontrará con velocidades de giro cada vez menores y por tanto sufrirá una desviación de su trayectoria. En el hemisferio norte los vientos y los huracanes se desvían hacia la derecha y en el hemisferio sur hacia la izquierda.



Para  mucha gente es este efecto el que determina el sentido de giro del agua en los desagües y no es cierto, ya que éste apenas se nota y no es suficiente grande para marcar una u otra tendencia.

La única forma de poder apreciarlo es hacer la observación en unas condiciones cuidadosamente controladas, como hizo el físico austríaco Otto Tumlirz, que consiguió observarlo llenando un tanque de 1,8 metros de profundidad con 1.100 litros de agua y dejándolo reposar durante 24 horas en una habitación con la temperatura controlada.

Esto permite que cualquier movimiento residual proveniente del llenado del tanque se haya detenido lo suficiente como para que la rotación impuesta por el efecto Coriolis prevalezca.

Sin embargo en un lavabo, bidé, bañera o inodoro el sentido de giro depende en realidad de cosas como la forma del propio recipiente o pequeñas irregularidades de su superficie, el sentido en el que se vierte el agua en su interior o que el grifo no esté perfectamente centrado, que el desagüe no esté en el centro, que haya algún tipo de acanaladura en la tubería por la que desagua, etc.





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